Paco Mora. JOSÉ LUIS

José Luis

 

Pues qué quieren que les diga: mal, rematadamente mal. Sabíamos que la cultura es la pordioserilla de la política, ese trapo sospechoso con el que se limpian los mocos quienes mandan, un pañuelo de usar y tirar del que se acuerdan cuando se acuerdan, generalmente siempre que por el almanaque merodea un periodo electoral y conviene salir guapos en las fotos. Lo que no queríamos creer es que ni la cultura (ni la educación, ¡qué horror!) se libran de ese patético baile de ceses, nombramientos, salidas por el foro y patadas en el trasero que se produce cada vez que cambian los gobiernos. Lamentable. Hablo, claro, del cese (léase, dimisión inducida) de José Luis Muñoz (antes fueron los de Antonio Pérez y Jesús Madero). Escribí una vez, y me reafirmo en ello, que Cuenca tiene una deuda de gratitud con Muñoz, por sus muchas aportaciones a la cultura conquense. Así se le paga. Pocas personas con tanta capacidad, con un sentido de la profesionalidad tan acendrado y eficiente. De ahí el disgusto que nos produce su “jubilación anticipada” (léase, expulsión) de la Fundación de Cultura, perpetrada, además, de tapadillo y por la espalda. Deberían explicarlo, porque no creemos que se deba a su contrastada honestidad de hombre libre ajeno a “cuerdas” políticas, a cualquier cuerda. Así que insisto: muy mal, Sr. Alcalde, y qué falta de elegancia en todo este asunto. Cuenca no anda sobrada de hombres de la valía de José Luis Muñoz. Creo que es un grave error. Ojalá el tiempo me desdiga. Por Cuenca, por la cultura.

 

El Día de Cuenca
26 de diciembre de 2007.