Paco Mora. DOMINGO DE LUTO

Domingo de luto

 

Disculpen la tristeza, pero se ha muerto Ángel González, el poeta más limpio de todos los poetas, y desde esa madrugada maldita ando con el verso en cabestrillo.
Disculpen la voz quebrada y el aliento breve, pero entiéndanme, nos ha dejado con el verso en la boca, doliéndose aún las palabras en la garganta, un poeta esencial, y: "Nadie ha sido capaz / -ni aun los que han muerto- / de destejer la trama / de los días".
Disculpen el tono quejumbroso, la mano temblona, la cabeza a pájaros, pero es que "ya desde muy temprano, / ayer fue tarde", muy tarde día y noche, eternamente tarde.
"Ayer fue miércoles toda la mañana. / Por la tarde cambió: / se puso casi lunes, / la tristeza invadió los corazones". Hoy también amaneció miércoles esta columna, Ángel González, pero en seguida se puso domingo de luto enteramente. Porque tú mismo lo escribiste de tu propia mano: "Lo malo que tienen los muertos / es que no hay forma de matarlos. / Su constante tarea destructiva / es por esa razón incalculable. / Insensibles, distantes, tercos, fríos, / con su insolencia y su silencio / no se dan cuenta de lo que deshacen". Así que qué derecho tenías a dejarnos huérfanos, a nosotros, meros plumillas a tu lado empeñados en tejer con versos la delicada cometa de los días.
Bendito seas, Ángel, maestro, de la guarda. Quise decir maestro, González, de la vida: sin esperanza, con convencimiento.

 

El Día de Cuenca
16 de enero de 2008.