Paco Mora. LA CABEZA A PÁJAROS

La cabeza a pájaros.

 

Ese tipo de la barba entrecana y la coleta, con trazas de sospechoso habitual y que casualmente es el realquilado de los martes de esta misma columna que ahora lees, desocupado lector, es un sujeto con la cabeza a pájaros, como todo poeta que se precie de serlo. De otro modo las Musas, tan embaucadoras siempre, tan suyas y tiquismiquis, lo habrían abandonado hace tiempo; porque las Musas -delicadas como ellas solas, mariposas y puñeteras- necesitan alas para manifestarse, muchas alas en vuelo libre, que vienen a ser los muebles que amueblan la cabeza del poeta, qué vamos a hacerle. Al poeta -a su poética cabeza, me refiero- no le van los muebles caros, los de anticuario, por ejemplo; tampoco los más modestos, los rústicos, pongamos; y mucho menos los funcionales. Amueblas la cabeza de un poeta al modo de un cuarto de estar al uso, con su mesa camilla, su mueble-bar, su media docena de sillas y sus dos butacones orejeros y tienes de por vida a un funcionario-tipo, pero no sacas de él una metáfora, ni un ripio siquiera, a lo sumo unas cuantas cuartillas mal paginadas, de renglones torcidos con apariencia de versos pero sin ninguna poesía. En librerías y bibliotecas, junto a los poemarios de los poetas, hay muchos ejemplos de éstos falsos libros de los que hablo. Pero no hace al caso, ya digo, porque el realquilado de los martes de esta columna, o sea, el poeta José Ángel García, es hombre alado con muchos pájaros dentro. Y con algunos gatos, dicho sea de paso.
Viene la gansada a cuento porque se acaba de publicar un nuevo libro de poemas de José Ángel, un poeta que ha pasado, sin transición, de ser el eterno joven poeta conquense a un clásico moderno, lo cual no sé si es bueno o malo ni si le conviene o no, es decir, que no sé si las canas, el oficio, la coherencia de una obra apreciablemente larga en el tiempo, irá en proporción directa con el número de lectores que esa obra haya ido ganando. Me temo que no. Pero como sé que en poesía nada está perdido nunca -con la poesía se gana siempre- he querido traer hoy la noticia de su nuevo libro a mi columna (que es la suya de ayer, qué lío). El poemario se titula "Sólo pájaros en vuelo" y el lector va a encontrar ahí al José Ángel García de siempre -el de "Borrador de tránsitos" o aun el de "El día que todas las mujeres del mundo me desearon", por ejemplo- pero más depurado y mejor que nunca, más despojado y quizá por ello, más hondo; y posiblemente más fluido y melodioso también. El libro, además, está ilustrado con unos sugerentes dibujos del maestro pintor Miguel Ángel Moset. Olviden que esta columna la dicta un amigo del poeta y échenle un ojo al poemario. O mejor, los dos. Dense el gustazo.

 

El Día de Cuenca
26 de mayo de 2004.