Paco Mora. Y MÁS CULOS

Y más culos

 

Hace cuatro años, tal miércoles como hoy, esta columna daba cuenta del espectáculo que ofrece mi calle en la noche del jueves al viernes santo: “La calle donde uno vive sirve de improvisado váter para los flojos de esfínter. El recital de traseros femeninos en ristre vertiendo aguas en cada centímetro de suelo impresiona. No es mi intención dejar a Cuenca y a sus gentes con el culo al aire, pero es que a poco que uno se asome a la ventana asiste incrédulo a un continuo trasiego de culos solitarios y en comandita, culos intonsos, pelones y rasurados, al bies, con cara y cruz y de canto, culos fondones, desfondados, estrábicos e insurgentes, de toma pan y moja y contrariados, culos con retranca, rezongones y recauchutados, escaldados, casquivanos, amojamados, amandrilados y elefantiásicos, culos sin ton, culos sin son, al pairo, a la remanguillé y al tuntún… En fin, y así cientos, todo un festín de culos beodos.” (Los tíos deben desaguar en otra calle). Pues bien, cuatro años después seguimos en las mismas, sin que la autoridad competente haga nada al respecto. Y digo yo que ya que se tolera el mayor macrobotellón del año en tan mágica noche, al menos podría paliarse el componente escatológico colocando unos váteres de quita y pon y soltando unos manguerazos sobre la calzada cada poco. Claro que quizá mejor dejarlo estar, coger una cámara y grabar la función. Con fines científicos, claro. En unos lustros de grabaciones tendríamos un magnífico estudio sobre la evolución del trasero femenino autóctono. ¿Que no?.

 

El Día de Cuenca
19 de marzo de 2008.