Paco Mora. ILUSIONES

Ilusiones

 

Uno admira de los Estados Unidos, además de su cine, su literatura, a la Monroe, a los Creedence y a Dylan, entre otras ciento y pico cosas que no cabrían en las escuetas líneas de esta columna, su capacidad para generar ilusiones (ilusas algunas, es cierto), sobre todo en lo que se refiere a la política. Parece mentira que una democracia tan vieja -con todas las imperfecciones que se quiera, pero ejemplar muchas veces- tenga tal poder de regeneración y así, casi cada lustro, parezca nueva. Otra cosa es luego el día a día, donde toda política, por bienintencionada que sea, choca contra el muro de la realidad y bastantes de esas intenciones se convierten en gaseosa, si es que no vienen a empedrar los caminos del infierno. Sólo en Estados Unidos se puede pasar, casi sin transición, de un candidato tipo Bush, ultrapuritano y ramplón, justito de luces, a otro como Obama, en apariencia más listo que los ratones coloraos y el primer hombre negro que aspira a la presidencia, en un país donde hasta ayer los negros no tenían derecho a sentarse en un autobús. Sí, ya sé que aún tiene que ganar las elecciones y demostrar lo sustantivo: que es un buen presidente, pero hoy no hablo de eso, sino del sueño de creer que todavía es posible cambiar algo y hacer del mundo un lugar un poco más habitable para todos. Y qué quieren que les diga, mirando al cainita PP y a un PSOE carente de credibilidad, me dan envidia los USA. Porque sé dónde queda nuestro ombligo pero no nuestra ilusión.

 

El Día de Cuenca
11 de junio de 2008.