Paco Mora. ¡BASTA YA!

¡Basta ya!

 

Cuando me enteré de la noticia mi impulso inmediato fue sentarme y escribir, con rabia, con dedicación, con bilis. En seguida vi que cada una de las palabras escritas eran improperios, tacos, insultos… lo cual, para un poema estilo “realismo sucio” podía quedar resultón, pero con una columna de periódico no funcionaba ni untándola con vaselina. Así que lo dejé. Para mascarlo en frío. Comprendo que soy de otro siglo, pero a mí que hace unos días se tolerase (porque no hay una ley que lo impida) que una caterva de hijos de puta se conchabaran en todo el mundo para celebrar “el día del orgullo pedófilo”, me hace hervir la sangre en las venas. Como padre de una niña de muy corta edad no encuentro mástil lo suficientemente alto para colgar las entrañas o el corazón (si es que lo tuvieran) de semejantes monstruos. Por eso urge legislar, dejarse de tibiezas, de modo que la apología de la pederastia, hacer profesión de sus aberraciones, sí sea delito. Y muy grave. Antes de que pudramos del todo esta sociedad y nuestras conciencias se nos vayan por el desagüe. Decía Azaña que la libertad no hace felices a los hombres, los hace sencillamente hombres. Qué gran verdad. Cada vez que un canalla de éstos hace de las suyas, o se jacta de ello y lo consentimos, nos merma como hombres, somos menos libres. Así que, basta ya. Legíslese. Para que la distancia que separe a un pedófilo de cualquier niño del mundo sea la que media entre Cuenca y el cráter más remoto de la cara oculta de la luna. Como mínimo.

 

El Día de Cuenca
02 de julio de 2008.