Paco Mora. MAL AMBIENTE

Mal ambiente

 

De casi todo hace ya 20 años. Lo malo es que en el itinerario se nos va la vida. Y en el recuerdo del acontecimiento que hoy traigo a mi columna se nos va sin remedio, literalmente. A finales del mes pasado se cumplieron 20 años del histórico discurso en el que James Hansen, uno de los científicos más prestigiosos del mundo, alertó en el Senado de EEUU sobre el calentamiento global y el grave peligro que el consiguiente cambio climático traería consigo: un camino sin retorno de la humanidad, si no se ponía remedio, hacia la destrucción de la civilización, mientras nos empeñásemos en derrochar energía quemando carbono (combustibles fósiles) a troche y moche. Aquel discurso marcó un punto de inflexión en la lucha por el medio ambiente y trajo a las portadas de los periódicos la nueva amenaza. Después vendría el Protocolo de Kioto y demás, pero parece que no ha servido de gran cosa, porque se ha hecho muy poco. Dos décadas después, Hansen ha pronunciado otro discurso mucho más duro que aquél. El problema se ha agudizado y sólo nos queda una oportunidad para cambiar las cosas. Yo me confieso pesimista al respecto. Claro que con nuestra desaparición tampoco se pierde mucho. De hecho, sin nosotros el planeta respiraría más tranquilo y podría curarse las heridas que le infligimos sin parar. Después de todo, los humanos somos unos recién llegados a la Tierra y si nos exterminamos siempre seguirán aquí, como cuando vinimos, millones de familias de ortópteros y coleópteros viviendo tan ricamente.

 

El Día de Cuenca
16 de julio de 2008.