Paco Mora. CHUNTACHUNES

Chuntachunes

 

Fueron las Mariaisabeles, cuyo nombre escribíamos en la arena playera para borrarlo de inmediato, no lo pisoteara cualquier acémila; y fueron las Evamarías, que maleta de piel en ristre y biquini de rayas a la última, llenaron nuestras playas de gracia y calma chicha. Fueron los tractores amarillos, y los negritos que sabe Dios, mamaíta, lo que tendrían, y los toros enamorados hasta las cachas de la luna, y el rayo de sol oh oh oh, que trajo tu amor oh oh oh. Fueron, en fin, las bandas sonoras de nuestros estíos, debidas al genio sin parangón de Los Payos, Fórmula V, Los Puntos, Los Diablos, El Koala o el inconmensurable Georgie Dann, entre otros muchos maestros de la solfa y el compás chuntachunero. Pues bien. Se acabó lo que se daba. Por primera vez en más de 50 años no tenemos canción del verano. Un drama. Esta querida España, esta España mía, esta España nuestra, ay, ay, este terruño de nuestras entretelas, de charanga y pandereta, cerrado y sacristía, devoto de Tomás y de María; de mantón, peineta y hortería, esta península de sol y arcilla, de macarra piscinero y tía mollar, bullanguera, chocarrera, sin par, pierde en definitiva este año una de sus señas de identidad más arraigadas. Un drama, insisto, porque hacia dónde camina un pueblo que pierde a chorros sus tradiciones. Es lo que yo me digo: ni IPC, ni PIB, ni Ibex, ni Dow Jones, ni Euribor, ni inflación. Son cosas como ésta las que nos dan medida de la crisis en la que andamos sumidos. Y es de aúpa.

 

El Día de Cuenca
03 de septiembre de 2008.