Paco Mora. MACHUS MACHÍSIMUS

Machus machísimus

 

La atrocidad saltaba a los medios hace unos días: en Pakistán, un grupo de hombres (es un decir) arrastraba a cinco mujeres hasta una jauría de perros salvajes; después, medio despedazadas por las bestias, las enterraban, pero ojo, aún vivas, para rubricar la crueldad sin límite de su agonía. Delito: estas cinco mujeres pretendían elegir por sí mismas a sus futuros maridos, o sea, que no aceptaban a esos otros impuestos por la familia. Un político de aquel país justifica a los asesinos esgrimiendo costumbres de origen tribal. Sin palabras. No hay epítetos lo suficientemente gruesos para calificar en su cabal medida una bestialidad así, pero por desgracia este crimen no es más que otro eslabón de una cadena milenaria que llega hasta el siglo XXI y su más preclara muestra de progreso y civilización: nuestras opulentas sociedades occidentales donde, oh paradojas, también algunos, demasiados, "entierran en vida" a las mujeres que gritan libertad, y acaban asesinándolas. ¿Cuántas mujeres han muerto en España víctimas de un ataque de falotritis de sus "compañeros"? Quizá todo se remonte al muy machista cuento de la costilla de Adán (como la costilla es mía hago con ella lo que me da la gana), cuando, que se sepa (y más en épocas remotas) no hay adanes que valgan si no salen del vientre de una mujer. Luego ellas estaban antes. Decía Woody Allen que a él le disgustaba mucho desnudarse ante un hombre "de su mismo sexo". Uno, querida lectora, a veces sencillamente se avergüenza de los de su especie.

 

El Día de Cuenca
10 de septiembre de 2008.