Paco Mora. RECUERDOS DEL FUTURO

Recuerdos del futuro

 

En los años 70 de la pasada centuria a los melenudos mozalbetes de la época nos chiflaban las películas de ciencia-ficción. Sobre todas, brillaba una con una luz especial: “2001, una odisea en el espacio”. Supongo que eran cosas de la edad, de esa idea romántica propia de los jó que te hace presumir que tú vas a cambiar el mundo. Quizá en la película de Kubrick, como en otras tantas, queríamos ver un futuro diferente, un futuro aún distante –ese 2001 del título- pero accesible. Hoy el 2001 ya es historia y no hemos cambiado nada. Los sueños juveniles, al cabo, en sueños se quedaron, y si bien se mira, entre aquellos remotos 70 y este 2008 pocas cosas esenciales han variado, como no sea un avance tecnológico que no sólo no nos ha hecho más felices, sino que ha aumentado las desigualdades sociales hasta el paroxismo. Y es que, ya lo advertía Paul Valéry hace muchos años: “Lo malo de nuestro tiempo es que el futuro ya no es lo que era”.
Ahora nos hablan de cosas que ocurrirán dentro de muchos años. Que si en 80 años la esperanza de vida del hombre patatín, que si con lo del cambio climático en el 2060 patatán, etcétera. Y uno siente escalofríos, porque llegados esos días lejanos, aquellos mozos de los 70 ya no podremos comprobar que, en efecto, tampoco entonces habrá cambiado casi nada. Pero querríamos estar ahí para verlo, aunque Gladstone tuviera más razón que un santo cuando afirmaba que no podemos luchar contra el futuro, porque el tiempo está de su parte. ¡Pues qué bien!

 

El Día de Cuenca
29 de octubre de 2008.