Paco Mora. ESCUELA MATEA

Escuela matea

 

Para alguien ajeno podría resultar chocante, en una ciudad como Cuenca, la creación de una Escuela Nazarena, por innecesaria, puesto que es ésta tierra de acendrada tradición semanasantera, hondamente enraizada en miles de hogares que la vienen transmitiendo de generación en generación. Sin embargo, los hechos desmienten tan errada apreciación, a tenor de la buena acogida que esta sagaz iniciativa parece haber tenido entre la ciudadanía. Luego su camino lleva.
Y digo yo que, con tan feliz precedente, no sería descabellado plantearse algo similar para nuestras populosas vaquillas de San Mateo. No costaría mucho crear una Escuela Matea que, sin duda, ayudaría a mitigar ciertos desbarajustes que afean la celebración. Entre las materias a impartir (se me ocurren decenas que desbordan los estrechos límites de esta columna) convendría pensar en un somero curso sobre métodos de control y adiestramiento del esfínter y del tracto rectal (por aquello de no llenar de inmundicia el casco antiguo), otro sobre maneras de empinar el codo con donaire y galanura matea, una breve asignatura sobre los rudimentos de la técnica vocal en el bel canto (por no desafinar demasiado con los chinchimpunes del "si te ha pillao la vaca, jódete") o un cursillo elemental sobre el arte del desfile y sus variantes más molonas, de Viriato a nuestros días. En fin, ya digo, costaría poco y la fiesta ganaría, creo yo, en lustre y color. Aquí tiendo un guante, muy conquense, gozoso y sentido, a quien corresponda.

 

El Día de Cuenca
03 de diciembre de 2008.