Paco Mora. NOCHEBUENA

Nochebuena

 

Que tu columna salte a la palestra en determinados días tiene su miga y su aquel. Porque hay fechas, como la de hoy, que en sí mismas son tema columnero, o así. No quiere decirse con ello que uno no pueda escribir lo que le venga en gana, haciendo caso omiso del almanaque, y seguir torturando al amable lector con el enésimo comentario sobre esta crisis nuestra de cada día, o de estafas y corruptelas, temas recurrentes que de continuo salpican las hojas del periódico con sus escándalos, o de la violencia, sea ésta contra las mujeres, los niños, la terrorista, la que mata de hambre a media humanidad o la de la guerra, asignaturas pendientes sobre las que siempre escribiremos poco pero que, me temo, perdurarán con toda su crueldad e ignominia mientras el hombre sea hombre. O uno podría, en fin, ofrecer un bonito ejercicio literario. Pero no. Es Nochebuena, comienzo de una época melosa y almibarada hasta el empacho, sí, un poco tristona para algunos, pero que a mí –llámenme cándido- no me disgusta, qué quieren que les diga. Es verdad que de buenos sentimientos está empedrado el infierno, pero no es menos cierto que solo la bondad logrará salvarnos de nosotros mismos. Miren los ojos de un niño estos días. ¿Hay mayor verdad que esa? Y bueno, lo de la cena de esta noche, tampoco está mal. De vez en cuando hay que juntarse –aunque nos duela esa silla vacía-, incluso con el cuñado plasta que nos deleitará con sus gansadas. Echémosle humor, que falta nos hace. Y felices Pascuas a todos.

 

El Día de Cuenca
24 de diciembre de 2008.