Paco Mora. ¡NO, NO Y NO!

¡No, no y no!

 

Cuántas veces lo hemos escrito ya, pero no hay manera. Imposible expresar en palabras el horror absoluto, la vileza sin límite, el dolor sin paliativos. Las dos fotografías del periódico son de hace unos días, pero da igual, mañana serán sustituidas por otras de hoy mismo donde de nuevo la maldad infinita del hombre volverá a reafirmarse con extrema crueldad. La primera fotografía muestra el cuerpo desmembrado de un hombre en plena calle. Se diría, por la postura, un guiñapo, un títere roto, si no fuera por los hilos de sangre que chorrean del cadáver y que, como macabros riachuelos, se extienden hasta los pies del fotógrafo. El muerto es una de las 43 personas a las que mataron dos obuses israelíes lanzados contra una escuela en Yabalia (al norte de la ciudad de Gaza). La segunda fotografía, más aterradora si cabe, nos revela la cabeza recién desenterrada de una niña, masacrada junto a once miembros de su familia (cinco de ellos sus hermanos, de entre 1 y 12 años de edad) cuando un misil israelí redujo a escombros su casa en la periferia de la capital de Gaza.
Ante imágenes así poco importan las razones de unos y otros, llámense terroristas de Hamas o soldados del potentísimo ejército de Israel, pues no puede haber razón en la sinrazón del crimen. Nunca. Y lo de Gaza es un crimen tras otro que, címo no, están pagando los más desvalidos. Así que maldita sea la guerra y sus señores, porque sé que la carita de esa niña semidesenterrada (guapa aun muerta, inocente del todo) va a partirme el alma en mis peores pesadillas.

 

El Día de Cuenca
14 de enero de 2009.