Paco Mora. JULIANES Y JULIANAS

Julianes y Julianas

 

En cuestiones onomásticas, como en casi todo, siempre hemos sido esclavos de la moda. Hace no muchos años, como recordará el lector, estuvo en boga (moda sainetera en clave horteril) bautizar a los hijos en americano, o sea, como a los actores de las películas USA; algunos incluso utilizaron un rocambolesco Kevincostner (así, con apellido adosado y todo) que más parece choteo que otra cosa. Aunque el camino de la santidad es arduo y, desde luego, no se estila nada, no acierto a imaginar cómo quedaría en el futuro santoral un San Kevincostner español. Sin que sonase a pitorreo, digo. En mi época, lo común era heredar el nombre de un pariente, así tu tío se llamara Tiburcio y tu abuela Serapia, que también tiene delito. Otra variante de aquellos tiempos, bastante extendida, era la de señalar al recién nacido con el santo del día. El peligro era recibir un nombre tan horroroso como el de la abuela. Pero por fortuna el santoral es rico y si bien el 19 de enero, por ejemplo, es el día de San Geroncio y San Canuto, tambiín lo es de San Mario y Santa Marta. Y por ahí te escapabas. Mi padre fue de los empeñados en ponerme el santo más señalado del día. Y me libré de nacer hoy, San Julián, por la campana, lo cual, en una familia donde abundan Julianes y Julianas, habría sido un problema, porque llevar los apellidos de tu hermano parece lógico, pero también su nombre es ya un lío. En fin. Que el Santo Patrón de Cuenca te sea hoy propicio, querido lector, y si te llamas Julián, felicidades.

 

El Día de Cuenca
28 de enero de 2009.