Paco Mora. ESPAÑA, O NO

España, o no

 

Está claro: la política, ejercida a cierto nivel, tiene efectos secundarios. Graves. Por tanto, yo pediría encarecidamente a quien corresponda que cuando el político de turno tome posesión de su cargo de mandamás (presidente de gobierno, mesías supremo del partido Equis, etc.) sea advertido por escrito, cual prospecto de una botica, de las consecuencias del paso que va a dar, que serán muchas, graves y persistentes en sus efectos negativos justo cuando se caiga de la poltrona y deje de salir siempre el primero en la foto. A las pruebas me remito. Fue dejar la presidencia del gobierno y el ínclito Felipe González comenzar a decir tontunas a mansalva, con tal incontinencia verbal, además, que por momentos en el Psoe temieron lo peor. Por fortuna aquellos accesos remitieron ya. Y qué decir de don José María Aznar. Salir de La Moncloa y lanzarse a la declaración pública rocambolesca y tontivana fue todo uno. En su partido temen que abra la boca más que a una caja de bombas porque, por desgracia, las aznaradas aún persisten, aunque es de suponer que con el tiempo acalmen. Pues bien, ahora es el señor Gaspar Llamazares el último damnificado. Dice que Radio Nacional de España debe llamarse "radio española", porque lo de "nacional" tiene connotaciones franquistas. La sandez no conoce ideologías. Los prejuicios, la cutrez, la rancidez guerraincivilista menos. Pena de izquierda, también. Pues sí, don Gaspar, y mejor Estado español, no sea que lo de España, a secas, como a tanto periférico casposo, nos dé urticaria.

 

El Día de Cuenca
04 de febrero de 2009.