Paco Mora. EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA

El pan nuestro de cada día

 

Acaban de condenar a un año de cárcel a un mendigo que robó media barra de pan. Imagínate, carísimo lector, la que nos podría caer a nosotros cuando, en un momento de debilidad y sucumbiendo a la tentación, sisamos en la oficina ese boli tan chulo que más que escribir acaricia las palabras. Si media barra de pan cuesta 50 céntimos, echando la cuenta de la vieja por los 1,75 del boli nos podrían enchironar durante tres años y medio. Claro que al indigente birlador lo han condenado por robo "con violencia e intimidación" pues para hacerse con su botín empleó el medio violento e intimidatorio por antonomasia: agarró por el cuello de la bata a la dependienta de la tahona. Para más inri, el pérfido mendigo ha debido ser juzgado en rebeldía al no haber acudido a su juicio: no pudo ser citado al carecer de domicilio. Tiene miga la cosa. Afloran tristes recuerdos de aquel país cerrado en gris (de cuyo nombre me duele acordarme) donde los castigos ejemplares se cebaban en el pobre robagallinas que hurtaba para comer. Algo no funciona en nuestras leyes cuando, sin embargo, los innumerables ladrones con pedigrí que "desvían" a paraísos fiscales fortunas enteras casi cada día se van de rositas y viven como rajás. Hace muchos años supe de un caco viejo y sabio que dijo: "si alguna vez roba usted, robe lo suficiente para demostrar que es inocente". Lo terrible, lo intolerable es que tanto tiempo después aquellas palabras, en esta España nuestra tan distinta, tengan más vigencia que nunca.

 

El Día de Cuenca
04 de marzo de 2009.