Paco Mora. PLANETA BALAGUERO

Planeta balaguero

 

Si comienzo mi columna diciendo que el hombre es un cerdo con pintas poco aporto al efímero arte del columnismo, pues las verdades de Perogrullo no precisan elucidación. No tenemos más que mirarnos (un poco más allá del ombligo) para constatar que nuestra especie es, no sé si de suyo o por pura estupidez, de naturaleza mayormente porcina. Generamos toneladas de basura por barba, engorrinamos nuestro entorno y envenenamos con toda clase de guarrerías el aire y el agua. Sólo hay que darse una vuelta una noche de botellón por ciertos lugares, o una tarde de "vaquilla" por la Plaza Mayor, y ver que nos encontramos como Pedro por su casa hozando entre nuestros propios detritus. Y tan ricamente estamos en este medio-pocilga, que hemos extrapolado su lenguaje (y lo que es peor, su mensaje) a los más diversos ámbitos de nuestra vida cotidiana: tragamos con delectación horas de telebasura, sufrimos contratos basura que nos ahogan y nos dejamos gobernar por una economía basura reventona de crisis homicidas. Pues bien, no contentos con ello, hemos hecho saltar todas las alarmas con la basura espacial. Se calcula en más de 4.500 toneladas la cantidad de chatarra de desecho que orbita alrededor de la Tierra a velocidad de vértigo, lo cual pone en serio peligro, según los expertos, cualquier misión espacial futura. O sea, que si no nos cargamos el planeta desde dentro, un día nos lloverá desde el cielo nuestra mismísima mierda; eso sí, en forma de nubes metálicas y, necesariamente, letales. Al tiempo.

 

El Día de Cuenca
18 de marzo de 2009.