Paco Mora. APUNTE METEOROLÓGICO

Apunte meteorológico

 

Doy fe (porque me molesté en tomar nota) de que a las 12h44m del día 20 de marzo de 2009 (viernes), situado el que suscribe a una distancia aproximada de 5,5 km. del centro de la ciudad, el cielo lucía un azul desvaído, sin nubes; un sol cantarín y apaciguador caía sobre los campos sin mucha convicción, tergiversando la luz del mediodía, que más parecía una luz muy usada de tarde; una ligerísima brisa avanzaba lenta hacia Cuenca, a contracorriente del río, y los chopos desflecados –todavía en puro hueso- que custodian la ribera del Júcar permanecían hieráticos y bien plantados en sus tres palmos de tierra, sólo de vez en cuando algú levísimo empentón de la brisa hacía que se cimbreasen ligeramente las ramas más altas. Punto final. Si he querido dar cuenta con detalle del apunte meteorológico de un determinado minuto de la vida en un concreto lugar, no ha sido tanto por alimentar la hemeroteca –para un lector futuro- con un riguroso boceto de paisaje puntillista, cuanto por estar a la altura. Si la astronomía es hoy capaz de saber el segundo exacto en el que se inicia la primavera, y en el que acaba (92 días y 18 horas después de las 12h44m del día 20 de marzo), la escritura literaria, ciencia turulata donde las haya, debe al menos intentar fijar con algún rigor sobre el papel sus torcidos renglones. Pero desde luego a mí –no sé a ustedes- me da yuyo cavilar en esta matemática inexorable de la ciencia. ¡Como si la primavera, además, no fuese, igual que la gripe, una enfermedad del alma ajena a calendarios!

 

El Día de Cuenca
25 de marzo de 2009.