Paco Mora. RECORDAR EL RECUERDO

Recordar el recuerdo

 

Dicen que la edad, entre otras lindezas, tiene la facultad de hacer más vieja nuestra memoria. Mi abuelo aseguraba no acordarse de lo que había comido ese día, pero te relataba pormenorizadamente un episodio vivido más de ochenta años atrás, cuando era un renacuajo, un episodio que había olvidado durante su larga vida adulta y que había vuelto a recordar con todo lujo de detalles, curiosamente, cuando casi no le quedaban años para el recuerdo. Yo, adolescente tontorro, me reía de estas cosas y pensaba que el cerebro humano es paradójico, por no decir el puro espíritu de la contradicción. Pero de un tiempo a esta parte, uno ha comenzado a sentir en carne propia los primeros síntomas de esa inquietante paradoja. Hasta hace poco mis recuerdos de la infancia podían contarse con los dedos de las manos, de modo que casi todos se alimentaban de los recuerdos de entonces que sobre mí tenían los adultos que me rodeaban. Pues bien, mientras redacto estas líneas, en el preludio del Martes Santo, se me han presentado algunas imágenes –que no creía tener- de aquellas Semanas Santas vividas durante mis primeros años en mi pueblo, Valverde de Júcar. Esa procesión de la Borriquilla, a la que acudíamos con una rama de olivo –no conocíamos el lujo de las palmas- y que había que cuidar con esmero, pues cada hoja caída de la rama nos costaba rezar un padrenuestro. O esa procesión del Calvario, el Jueves, con sus nazarenos de túnica y capuz, y que a mí me daban mucho miedo... En fin. Feliz Semana Santa a todos.

 

El Día de Cuenca
08 de abril de 2009.