Paco Mora. CORÍN TELLADO

Corín Tellado

 

Jamás leí una sola línea suya y eso que es la más leída en lengua castellana, sólo superada por el gran Cervantes; claro que lo suyo era la novela rosa, de modo que en aquellos años en los que rompía récords de ventas con sus historias romanticonas –uno se las figura teñidas en tonos pastel- que un adolescente leyese esas cosas podía interpretarse de forma más que dudosa. Y por ahí, no. Pero reconozco que no me caía mal. Quizá por ese nombre suyo tan sonoro, tan de novela popular en falsete, que es lo que, por otra parte, hacían todos los autores de novelas de quiosco: ponerse nombres rotundos y, a ser posible, "en americano". Porque Corín Tellado pertenece a esa época en la que la novela popular se vendí en los quioscos como rosquillas, ya fuese del oeste, policíaca, de ciencia-ficción, de terror o rosa; es decir, a aquel tiempo ido en el que la gente, en lugar de andar por ahí haciendo el ganso entre botellones o pantallitas virtuales, leía, leía en masa. Es verdad que la mayoría de esas noveluchas es subliteratura de usar y tirar –como tanto bestseller de hoy, dicho sea de paso- y que leer aquello no hacía, necesariamente, a lectores de buenos libros, pero también es cierto que conozco a alguno que pasó sin problemas de Marcial Lafuente Estefanía a Miguel Delibes, y aquí lo ganamos para siempre. Sirva pues esta columna, Corín, como un tributo a su memoria ahora que nos ha dejado, de este su no lector que piensa que le sobraba razón cuando se quejaba de no haber recibido nunca el reconocimiento que merecí como escritora.

 

El Día de Cuenca
22 de abril de 2009.