Paco Mora. DERECHOS DE AUTOR

Derechos de autor

 

El de escritor, como cualquier otro oficio, tiene su cara y su cruz, según criterios; que en esto, como en el manido ejemplo de la botella, si algunos la ven medio llena otros apenas le encuentran un cuartillo. A la satisfacción del creador durante el proceso de creación de una obra, o a la dicha de ver su texto impreso, debemos contraponer el muy escaso rédito que esa publicación le reporta, sobre todo si no eres un "bestsellero" o un personaje mediático que va haciendo el ganso por las teles y en sus horas libres se dedica a poner tontadas en un papel. El hecho es que del precio del libro que usted compra, amable lector, el perpetrador del mismo (o sea, el autor) es el que, con mucho, menor porcentaje se lleva. La tajada –si la hay- se ventila fuera de casa. Con decirte que, en mi caso, los hijos de mi negro empiezan a mirarme de forma esquinada, te lo digo todo. Dicen que están hartos ya de comer patatas hervidas en aguachirle, que es para todo lo que les dan los derechos de mis libros. Si uno fuese mú (chinchimpunero siquiera) sería otra cosa. Ahí tienen a la SGAE, que hasta nos cobra como presuntos piratas informáticos. Más de cinco mil euros querían birlarle a ese niño almeriense enfermo al que iba destinada la recaudación de un concierto benéfico. Vergonzoso. Y digo yo que entre el desmedido afán recaudatorio de la Sociedad de los autores musicales y la precariedad porcentual del escritor habrá un término medio, ¿no? Que a los hijos de mi negro también les gusta comer pollo alguna vez, la verdad.

 

El Día de Cuenca
03 de junio de 2009.