Paco Mora. EL COTILLEO

El cotilleo

 

Lo decía el otro día un noticiario de la tele: el cotilleo es fuente de salud. Por lo visto un sesudo estudio de una universidad americana ha concluido que darle a la singüeso, cotillear a diestro y siniestro es mano de santo para afecciones como el estrés y la ansiedad. Cotilleo entendido en su acepción más pura, o sea, largar de los demás sin tasa. Resumiendo: ponga usted como hoja de perejil a esa vecina que, a pesar de haber cumplido ya los itantos años de edad, se conserva divina de la muerte y olvídese del orfidal. Eso sí, de buen rollito, sin mala baba, pues despellejarla viva, hacer sangre, anula los efectos terapéuticos. La noticia matiza que las mayores beneficiadas son las mujeres, mucho más proclives al cotilleo que los hombres, aclarando, eso sí (ah, bendita corrección política), que no hay componente sexista en ello: es simple cuestión hormonal. La noticia nos permite por fin cuadrar como Dios manda el círculo. En los programas de cotilleo que inundan las televisiones hagamos partícipe al público (al del plató e interactivamente al de casa); si el estudio tiene razón, de aquí a nada ciertas unidades de salud mental serán una rémora del pasado. Y digo yo que qué universidades son esas que gastan su tiempo en tan peregrinas investigaciones. Será que uno se levanta un día iluminado y dice: hoy demostraremos que echar una canita al aire de tarde en tarde con compañeros/as en el lugar de trabajo, y a poder ser en la postura del ñu, mejora el rendimiento laboral un, digamos, 38 %. Y se empeñan y lo demuestran, vamos.

 

El Día de Cuenca
24 de junio de 2009.