Paco Mora. PERIÓDICOS

Periódicos

 

Dicen los que saben de estas cosas que los periódicos en papel impreso, o sea, los periódicos de toda la vida de Dios tal y como los hemos conocido desde los tiempos de Mari Castaña, tienen los días contados. En la era virtual se impone, por lo visto, el diario digital. Pero uno no se acostumbra, quizá porque es un hombre de otro siglo, a leer en una pantalla: me cansa, me aburre, me impone una distancia que no soy capaz de traspasar; en tres palabras: me da frío. Yo necesito –como con los libros- palpar lo que leo, oler lo que leo, mancharme en la tinta de lo que leo, sentir que el puro ejercicio intelectual de la lectura se apoya en algo material, físico, en algo que tiene peso y volumen y ocupa su lugar entre mis cosas. Por eso no quiero imaginar el día en que la predicción se cumpla y en una cafetería no pueda hojear los periódicos mientras me tomo un tentempié. Claro que para entonces quizá tampoco tengamos ya Cafés tradicionales y a todo lo que podamos aspirar sea a desayunarnos en un impersonal cibercafé frente a una pantalla en colorín. Por las mismas razones, uno siente rabia y tristeza cuando se anuncia el cierre de un periódico, porque a todos nos concierne, porque a todos nos va, y mucho, en ello. Con el cierre de un periódico es una ventana a la libertad, a la pluralidad la que se cierra. Y eso nos disminuye. Insisto, a todos. Hablo, como el lector ya sabrá, del que parece inevitable cerrojazo de La Tribuna. Mi solidaridad. Y mi abrazo, David, Gorka, amigos. No tengo palabras.

 

El Día de Cuenca
08 de julio de 2009.