Paco Mora. PLANETA SHOW

Planeta show

 

Aunque el pasado jueves mis queridos compañeros de columna ya trataron el tema, no me resisto a hacer mi comentario de hoy sobre esos dos fenómenos mediáticos que la anterior semana llenaron de colorín y fanfarria las redacciones del universo mundo. Me refiero, claro está, a la presentación de Cristiano Ronaldo como jugador del Real Madrid y al funeral (o lo que fuese aquello) por Michael Jackson. Cuesta asimilar que ochenta mil personas se congreguen en un estadio para presenciar un espectáculo completamente vacío, consistente básicamente en ver a un muchacho multimillonario en calzoncillos dando cuatro toquecitos a un balón y jaleando las consabidas consignas de un equipo; eso sí, vestido de punta en blanco –nunca mejor dicho- con la bendita equipación del club de nuestros amores. En fin. Cuesta todavía más, si cabe, creer el despliegue de esas setecientas mil almas que acudieron al funeral por Michael Jackson, convertido en puro show entre pinturero y horterón –y, por cierto, carísimo- servido en directo por las televisiones de medio mundo. La pregunta es obvia: ¿Qué extraña enfermedad nos aqueja para hacer, cada día más, de este planeta un show infumable? ¿A qué carencias se deberá esa enfermedad que hace del hastío, de lo hueco, de la vulgaridad, del morbo exaltación colectiva en la que nos regodeamos con deleite? Y una pregunta final para la reflexión: ¿Por qué el funeral del rey del pop fue imagen de portada en todos los grandes rotativos europeos y, sin embargo, no lo fue en ninguno de los estadounidenses?

 

El Día de Cuenca
15 de julio de 2009.