Paco Mora. ES LO QUE HAY

Es lo que hay

 

+ Lo contaba el gran Gila en un memorable sketch: Antes no era como ahora, que como no hay diálogo los padres y los hijos no se entienden; antes sí. Tú llegabas a tu casa a las 12 de la noche y tu padre te decía: siéntate en esa silla, hijo, que vamos a hablar. Te sentabas. Y entonces soltaba: como otro día vuelvas a estas horas te meto un palo que te arranco la cabeza, ¿entiendes? Oye, y lo entendías, porque había diálogo. Pero Gila se equivocaba. Hoy los hijos se llevan de perlas con sus papás. Lo dice, más chulo que un 8, un menor de Pozuelo en la tele: volveremos a hacer botellón, con o sin pasma, porque quién es un policía para prohibírmelo a mí si yo tengo autorización de mi padre. Y lo corrobora en el salón pijo/pera/minimalista de su casa, frente a las cámaras, uno de los padres que han recurrido la sentencia –por excesiva- de la jueza que ha impuesto a los menores vándalos de Pozuelo la pena de regresar a casa a las 10 durante dos meses. El niño es inocente, dice el padre, cómo no voy a recurrir. Se dirige a su hijo varias veces como "el niño", qué ternura. Solo le falta decir que la sanción es absurda: si el niño a las 10 está recogidito en casa; si el niño sólo sale a beber después de las 12. Lo que se calla es que la borrachera viene con aperitivo (criaturitas), o sea, con petas, coca, rulas y lo que sea menester, para ponerse como una moto. Eso da el coraje para apedrear a los guardias, coger de la solapa al profe de mates o, llegado el caso, pegarle fuego al coche de bomberos. Qué ricura. Claro que con estas leyes y estos usos sociales que nos hemos dado, es lo que hay. Así que, apretarse los machos. Y barajar.

 

El Día de Cuenca
16 de septiembre de 2009.