Paco Mora. CHISMES

Chismes

 

La vecina del 3º F, una arpía con garras de astracán y labios inflados, anda diciendo que cierto matrimonio del 1º (no aclara de qué 1º, y que yo sepa en ese rellano viven cuatro matrimonios, una viuda yeyé y un solterón con trazas de filibustero) no es trigo limpio, tan modosos y atentos como parecen, dice, pero ya, ya. No aclara tampoco el yayá, así que la chismografía vecinal se ha disparado y mientras para unos un matrimonio indeterminado trapichea con “sustancias prohibidas”, para otros ese indefinido piso es un picadero donde se libran orgías sin cuento. Para algunos, los más dados a la superchería, lo que allí ocurre tiene que ver con rituales de magia negra, de ahí los extraños fenómenos que últimamente ocurren en el edificio. La verdad es que nadie, salvo el del 5º B, un reprimido sexual, parapsicólogo de baratillo más feo que Picio, ha notado ningún fenómeno fuera de lo normal, como no se refiera a los pechos de la talluda del 4º C, que tras cinco implantes debe haber conquistado ya una talla 150 de sostén. Por su parte, los del 2º A ponen como chupa de dómine a los recién casados del 5º D, y éstos largan sin tasa de las tres inquilinas del ático, estudiantes de enfermería, para más señas, siempre dispuestas al jaraneo. Y oiga usted, mano de santo. Debe ser verdad eso de que el cotilleo cura el estrés y la ansiedad, porque desde que mi portal es un hervidero de chismes las reuniones comunitarias son una balsa de aceite. Desde ayer mis vecinos hacen apartes a mi paso y se lanzan miradas de soslayo y disimulan sonrisas. Ardo en deseos de saber qué nueva maldad dirán sobre mí. Qué excitante.

 

El Día de Cuenca
14 de octubre de 2009.