Paco Mora. VIEJOS Y GORDOS

Viejos y gordos

 

Si eres viejo, y además lo pareces, date por jodido. Has equivocado época y lugar. Vives en una sociedad tan pagada de sí misma, tan cruelmente "aparente" y engañada, que todo lo que supera en unos años la edad del pavo y el acné huele a decrepitud y, como tal, conviene señalarlo y apartarlo a un lado, donde ni moleste ni contagie, porque como bien es sabido la vejez es bacteria muy peligrosa, mortal de necesidad, que se pega con olerla. De ahí a convertirte en un bulto sospechoso media un paso. Sólo un pecado iguala al de la vejez: la gordura. Si tienes la desgracia de ser gordo más te vale implorarle a Dios que te trague la tierra, para no dejar rastro de tu ignominia sobre el globo. Si eres viejo y gordo, ya ni te cuento. Yo tuve una vez una perra gorda, que encima llegó a vieja, y todas las señoras fondonas del parque, atadas a sus perritos sílfide con pedigrí, me llamaban, entre dientes, criminal. Es lo que tiene vivir en la sociedad de la imagen, que al final todo es exclusivamente imagen. Y te lo crees. Por tanto debes borrar el pasado de tu rostro, las usuras del tiempo de tus tetas y tu ombligo y, a ser posible, esas insidiosas arrugas de tu memoria. Este año, los papanoeles made in USA han sido declarados grupo de riesgo para la cosa de la gripe A. Y no porque ellos puedan agarrar el virus por tanto niño besucón como han de despachar cada día, no, son grupo de riesgo por viejos y gordos. Y uno barrunta si el miedo, más que a la gripe A, no será a que Papá Noel le pegue al niño su vejez y su gordura. ¡Ya está aquí la Navidad!, con la antelación debida, como está mandado. Que Dios nos ampare.

 

El Día de Cuenca
25 de noviembre de 2009.