Paco Mora. SEXO EN LÍNEA

Sexo en línea

 

A doña Reme, mi vecina de rellano, los días de diciembre como el de hoy, con nieve, la ponen pocha. Se acerca la Navidad, "ese tiempo terrible para los que estamos solos", dice, "y con nieve parece más Navidad todavía". Desde que su jubiló de funcionaria, irá para un año, doña Reme anda siempre mohína y como sin ganas. Soltera a carta cabal, por la gracia no se sabe si de Dios o si del diablillo trotón de los imponderables, el caso es que lleva casi media vida recluida en soledad. Hija única, cuando murió su padre, siendo ella todavía joven, tuvo que hacerse cargo de su madre; una madre absorbente y posesiva que puso mucho cuidado en espantarle a los novios, por si las moscas. El día que su madre entró en el otro mundo con el ceño fruncido y medio cuerpo gangrenado, a doña Reme se le habían pasado el arroz y las ilusiones. De vez en cuando, por animarla o sacarle una sonrisa, le digo: "lo que usted necesita es un buen novio, y a vivir, que lo que no se lleve el cuerpo... Pero si está usted hecha un bizcochito todavía". "Anda, quita, quita, loco", me riñe ella, aunque se siente halagada, "que tienes unas cosas... pues no dice un novio, a mis años". Pero yo sé que de un tiempo a esta parte el deje melancólico de doña Reme es pura pose. Desde que le trajeron un equipo multimedia de campeonato, webcam de cine incluida. "Es que me he apuntado a un cursillo de internet", me dijo, "por entretenerme". Desde ese día en casa de doña Reme se oyen cosas. El tableteo urgente de unas teclas y, al rato, hipidos, ayes, jadeos, un nombre entre suspiros ahogados. Da ternura saber que alguien la hace feliz desde el otro lado de su webcam.

 

El Día de Cuenca
16 de diciembre de 2009.