Paco Mora. LOS PANES Y LOS PECES

Los panes y los peces

 

A Leandro Blum le pasa lo que al personaje del cuento de García Márquez: los latidos de su corazón le impiden dormir. Le ocurre siempre que algo extraordinario va a suceder en el pueblo, su corazón se encabrita robándole el sueño. Tres noches pasó en blanco antes de que, un infausto amanecer de primavera, una extraña niebla negra se instalase en los campos, agostando a su paso todos los cultivos en un año en el que la tierra prometía abundantes cosechas. Hasta cuatro noches de vigilia soportó Leandro Blum cuando una inexplicable epidemia hizo enfermar de llanto a todas las mujeres del pueblo. Un mes entero anduvieron sin parar de llorar inconsolablemente día y noche, que ya las lágrimas anegaban las calles como en la estación de las lluvias. Y ahora han sido cinco noches de latidos feroces. Así que cuando esta mañana durante más de una hora han llovido peces sobre el pueblo, Leandro ha sentido con alivio que su insomnio ha acabado. Ha sido increíble: miles de peces, aún vivos, cayendo del cielo como por encantamiento. Alguien, recordando el milagro bíblico, le ha dicho a Leandro Blum: "¿Cuándo dice tu corazón que lloverán panes?, porque el pescado sin pan...". Él lo ha mirado con pena y se ha dado la vuelta.
A veces la realidad se empeña en imitar a la literatura fantástica. Que se lo digan, si no, a los 650 habitantes de Lajamanu, en Australia, que hace unos días vieron llover peces a cientos sobre sus cabezas. O quizá no es que la realidad imite nada, sino que la naturaleza es tan culta y sabia que, en ocasiones, cuando se rebela lo hace con las sabrosonas especias del realismo mágico.

 

El Día de Cuenca
10 de marzo de 2010.