Paco Mora. LA PRIMAVERA NO EXISTE

La primavera no existe

 

Qué razón tenía el sabio al afirmar que la infancia es la única patria verdadera del hombre. Las experiencias vividas en tan tierna época permanecen para siempre (aunque estén aletargadas); el carácter, el temperamento, la personalidad se forjan entonces y arrostran con nosotros de por vida, muchas veces a remolque y mal que nos pese. Y las enseñanzas y mitos que nos instalan en la celdilla tonta del cerebro donde anida nuestro ser más cándido quedan grabadas a fuego hasta el fin. Por ejemplo, nos pasamos diez años creyendo a pie juntillas en los Reyes Magos, esperando ilusionados cada 6 de enero su hatillo de juguetes, hasta que un día el listo del barrio (dos años mayor que nosotros) nos suelta a bocajarro: "Serás panoli, si los Reyes Magos son los padres, cacho atontao". Y lo malo no es que rompan un mito y acaben con tu bendita inocencia, lo peor es que nos lo creemos. Y la mentira podrida es esa. Porque a ver, ¿desde cuándo tus padres son reyes y, además, magos? La caraba. De igual modo, desde muy niños nos enseñan que las estaciones del año son cuatro. ¡Ja! Pero si la primavera no existe. No existe ese tiempo templado, dulce, que altera las neuronas; esa estación de temperaturas agradables donde la flor florece y demás cursiladas, o sea, algo así como el Paraíso de Adán y Eva. Pura filfa. Eso que llaman primavera son unos meses locos que una semana te achicharran con el sol homicida de agosto y la siguiente te plantan en pleno enero. Vamos, que creer en la primavera es como creer que, porque lo votes, el presidente de tu país es el que manda, cuando son otros quienes manejan los hilos del poder. Ay, qué almas de cántaro.

 

El Día de Cuenca
16 de junio de 2010.