Paco Mora. GRACIAS, MICK

Gracias, Mick

 

Cuando éramos chavales (madre mía, ¿cuántos años hace de eso?) la disyuntiva estaba clara: o eras de Los Beatles o de los Rolling Stones. Pasaba algo así como con el fútbol: o bien te apuntabas al bando culé o eras del Madrí hasta las cachas. Lo malo es que fueses de los raritos –minoría absoluta- y no te decantaras ni por unos ni por otros porque tú habías salido del Atleti o, cual es mi caso (la caraba de las carabas), del Zaragoza. La triste realidad se imponía entonces: acababas de utillero, recogepelotas y, en el mejor de los casos, cuando faltaba alguien para completar un equipo, de portero, que es el puesto que no quería ocupar nadie.
Lo cierto es que la parrafada anterior es un cuento que no viene a cuento, porque de lo que yo quiero hablarles, ahora que hace días que pasó todo, es del Mundial de fútbol o, por afinar un poco más, de la curiosa relació con este campeonato de Mick Jagger, el célebre vocalista de los Rolling: un gafe –hablando en román paladino- de cojones. Primero animó desde la grada a Estados Unidos; conclusión: los made in USA palmaron contra Ghana. Después apoyó a los suyos, Inglaterra; al final: vapuleo (4-1) de Alemania. Luego, en el Holanda-Brasil, Sir Mick animó a la canarinha: Brasil derrotado a casa. Más adelante se apuntó con Argentina: Alemania le cascó una paliza de aquí te espero. Total, así todo. Sólo queda decir, de corazón, gracias Mick por no haber ido con España y permitirnos ser campeones. En justa correspondencia te diré que a mí me tiran más Los Beatles. ¡Ea! Ah, y gracias al pulpo Paul: ese octópodo alemán no tiene precio. Sobre todo vuelta y vuelta, y a la gallega.

 

El Día de Cuenca
21 de julio de 2010.