Paco Mora. MUNDILLO LITERARIO (y 2)

Mundillo literario (y 2)

 

Que en las aguas del mundillo literario y editorial casi todos andan a la greña es cosa sabida. Y contribuye a ello, amén de los potajes de letras de los seudoescritores plagiarios, los escritorzuelos mediáticos y los betseleros de imitación, esa urgencia del escritor de escribir a plazo fijo y a todo trapo, por rentabilizar la apuesta editorial y no perder comba frente a la competencia. Así se explica que los estantes de las librerías rebosen tochos indigestos, exentos de la m&iaacute;nima calidad literaria, escritos a medias y mal rematados como si de ristras de salchichas, con fecha de caducidad contada, se tratara. Para colmo, esa feria de las vanidades que son los congresos, seminarios y cursos que se montan por doquier alrededor de libros y escritores, ha terminado por convertirse, en demasiadas ocasiones, en una cosa sectaria donde el amiguismo es ley, el contenido un inmenso vacío y el continente esas buenas perras que ayudan a la tribu a seguir viviendo del cuento. Los medios de comunicación afectos son, en gran medida, un zoco donde los vocingleros lanzan sus invectivas a diestro y siniestro y, según y c&oaacute;mo, reparten el almíbar con sus atláteres y los mandobles –con estocada, puntilla y descabello- entre los desafectos. Como remate, entre los premios literarios abundan los pozos ciegos de mugre donde las dádivas se reparten a dedo.
En semejante teatro de operaciones cuadran mal, como es de suponer, los auténticos creadores, esos escritores que, ajenos al fasto y a la sonaja, componen su obra sin prisa, con dedicación e independencia, con coherencia y rigor. Son esos que al final se nos hacen para siempre necesarios.

 

El Día de Cuenca
15 de septiembre de 2010.