Paco Mora. 24 HORAS DE GLORIA

24 horas de gloria

 

No sabe lo que hizo el artista pop Andy Warhol cuando tuvo la ocurrencia de decir que todos tenemos derecho a nuestros quince minutos de fama. Lo que en principio pudo ser una moda pasajera de la que el personal terminaría renegando, se ha convertido con los años en el despiporre que inunda la televisión, porque arrastra audiencias millonarias y, claro, euros a tutiplén. Es asombroso ver cómo, en cualquiera de los mil y un programas de petardeo que invaden la pantalla catódica, una serie de supuestos periodistas de baratillo pueden estar horas voceándole a una muchacha candidata a famosilla, que resulta ser la vecina del 5º de un primo segundo del cuñado de uno de Gran Hermano, cuyo amigo íntimo tuvo un lío con la sobrina de una tía de aquél que en tiempos fue amante de un torero de tronío que en un desliz ha tenido un affaire con la vecina del 5º en cuestión. Y así, “cienes y cienes” de casos de rabioso interés. Yo creo que por eso las autoridades, en un intento –inútil- por mitigar este afán famosil de todo hijo de vecino, se han inventado eso del “día mundial de…”, para que todo quisque, siquiera sea colectivamente, tenga no sus minutos, sino sus 24 horas de gloria. De modo que, por evitar la tontuna, nos hemos metido hasta las orejas en la gilipollez. El pasado día 15, por ejemplo, los telediarios informaban del “día mundial del lavado de manos”. No dijeron cuándo es el de pies o el de cerumen del oído. Yo propongo –y exijo- querido lector que me soportas, que hoy se declare, y para los restos, el día universal del sufrido ojeador de columnas. Que bastante tienes con lo tuyo y tu penitencia llevas.

 

El Día de Cuenca
03 de noviembre de 2010.