Paco Mora. SER O NO SER

Ser o no ser

 

Dice el periódico que cada día somos más tontos. Que ya casi nadie frecuenta los libros con cierta asiduidad. Dice que cuesta Dios y ayuda encontrar a un chaval en edad escolar que sepa que el Pisuerga pasa por Valladolid, que están embobados con la cosa audiovisual que los aísla no ya de los otros, sino de sí mismos, y que pasan de todo lo que requiera un mínimo esfuerzo: disciplina, trabajo, espíritu de superación, son vocablos oxidados propios del pleistoceno. Pone en los papeles que gastamos más tiempo frente al televisor que jugando con nuestros hijos o haciendo el amor –casi otra antigualla, en la era del sexo virtual-; eso sí, engordamos los michelines en sillones ergonómicos mientras nuestras guedejas chorrean programas de petardeo –que nos chiflan- por sus cuatro puntos cardinales. Por si fuera poco, parece ser que somos unos egoístas recalcitrantes obsesionados por poseer y persuadidos de que todo lo que se extiende al sur de nuestro ombligo es puro desierto. Y no digo yo que no haya algo –o mucho- de verdad en esta retahíla de enormidades, pero tampoco será para tanto. No es menos cierto que cada época ha tenido lo suyo. Admito, eso sí, ciertos signos inquietantes. Días atrás me encontré con una amiga, a la que no veía desde hace aÑos, y antes incluso de saludarme con los dos besos de rigor, seÑalando el libro que yo llevaba en la mano, me regaÑó: ¿aún pierdes el tiempo con esas cosas? No pasé por alto el impecable traje sastre –de diseÑ ador prohibitivo- que vestía, ni el escándalo de alhajas que hizo sonar mientras se alejaba, más tiesa que un ajo, cuando nos despedimos. Para ella son, esta noche, los Reyes Magos.

 

El Día de Cuenca
05 de enero de 2011.