Paco Mora. LA IDEA DE ESPAÑA

Humphrey

 

Lo dije en una antigua columna: de los clásicos del cine negro uno admiraba el aplomo, la gabardina y el sombrero. En aquellos hombres sin fisuras, compactos, casi rocosos, uno envidiaba la épica pero, sobre todo, la lírica. Porque había que ver la mano que se daban con las mujeres… Hace unos días, un canal de televisión emitió un maratón de películas de Humphrey Bogart. Cuantos más aÑos pasan, más joven está Janfri –así le llamábamos de críos, incluso bautizamos a un compaÑero con ese alias castellanizado-, que es tanto como decir el Sam Spade de Dashiell Hammett, el Philip Marlowe de Raymond Chandler, o el Rick de “Casablanca”. Qué tendrían aquellas viejas películas que aún hoy recordamos secuencias enteras, diálogos de carrerilla. Uno de mis favoritos es aquel que, en la genial “Tener y no tener” de Howard Hawks, mantienen Marie “Slim” Browning y Harry Steve Morgan, cuando ella (Lauren Baccall) le dice a él (Bogart): “Ya sabes que no tienes que fingir conmigo, Harry. No tienes que decir nada y no tienes que hacer nada. Nada de nada. Tal vez sólo silbar. ¿Sabes silbar, verdad? Juntas los labios… y soplas”. Claro que lo escribió William Faulkner. Una gozada, insisto; y casi una terapia para evadirse un rato de tanto cine actual sin guión y de esta dudosa realidad en crisis permanente que nos asola. Ahora que se acercan elecciones –ya estamos en campaÑ a aunque falten meses- no son mala receta los clásicos para olvidar las sandeces de los políticos. Ojalá alguno merezca su candidatura. Si no, lector amigo, ya sabes, juntas los labios y soplas. Y que se vayan con la música –quiero decir su cencerrada- a otra parte.

 

El Día de Cuenca
19 de enero de 2011.