Paco Mora. LA IDEA DE ESPAÑA

La idea de España

 

Que vivimos en un país de chichinabo ya lo sabíamos, aun antes de la Generación del 98 que gastó sus días dándole vueltas a la “idea de España”. Hace años nos recordaba el añorado ángel Luis Mota en una de sus columnas al Juan de Mairena, de Antonio Machado, ironizando sobre uno de Rute, al que admitiéndole su natural amor por su tierra, le argumentaba que no podía convencer a nadie de que la elección del lugar de nacimiento era deliberada, y no le parecía bien que dijera l’arcachofa en vez de la alcachofa; y desde luego no podía aceptar que le resultara más gracioso comerse una arcachofa que una alcachofa. Yo, sin embargo, asumo que en el ayuntamiento de mi pueblo se hable la lengua de mi pueblo, si así nos entendemos mejor entre nosotros. Lo que ya no me parece de recibo es que en una institución de ámbito estatal (por más que el Senado sea una cámara de representación territorial) haya que andar con el pinganillo puesto para entenderse entre unos y otros, habiendo un idioma oficial común que todos hablamos. La risión. En vez de acercarnos, de integrarnos, nos separamos en esta patochada regionalista que nos aflige. Pero dejando a un lado el sentido común, que es mucho dejar, lo que me enerva es que, habiéndome bajado el sueldo para pagar los desmanes de especuladores y usureros, se dilapiden así mis dineros en crisis, gastando para que sus señorías se tiren los trastos a la cabeza en su lengua materna. Yo mandaría a gobernantes –y políticos todos- a cascarla, si no fuera porque me dieron una buena educación (pública). A veces lamento que no fuera de pago y en instituto inglés o zulú, pongamos.

 

El Día de Cuenca
26 de enero de 2011.