Paco Mora. CAOS

Caos

 

Hace años era el pescado azul, por ejemplo. Malísimo, según investigaciones de prestigiosos doctores. Así que había que eliminarlo de nuestra alimentación. Con el tiempo (más o menos cuando descubrimos que teníamos una dieta mediterránea riquísima que venderle al mundo), otros estudios no menos rigurosos concluían que no solo era bueno el pescado azul, sino un alimento imprescindible en cualquier mesa sana y bien dispuesta. El vino y la cerveza, pongamos por caso, también fueron perseguidos por los estudiosos como fuente indiscutible de problemas cardíacos, renales, de hígado, etcétera, amén de ser los causantes, entre otros licores espirituosos, de graves conflictos relacionados con el alcoholismo. Así que mejor, abstemios. Hasta el día en que nos dimos cuenta que éramos productores de unos caldos excelentes, y las investigaciones médicas más doctas decidieron que un buen tinto era saludable para el corazón y demás órganos vitales y que lo de la barriga cervecera, puro mito: un par de vasitos al día son chipén para el organismo. Ahora le toca el turno al deporte. Después de vendernos que el ejercicio físico es salud, un reciente estudio prueba que practicar deporte con intensidad una hora al día puede provocar enfermedades cardíacas, es más, que el deportista es más susceptible de sufrir fibrosis o arritmias que el sedentario. Así que yo he echado por en medio, mientras el caos avanza inexorablemente: un día me machaco en el gimnasio y al siguiente me tumbo en el sofá y me doy un atracón televisivo de programas de petardeo. Que uno no es solo un cuerpo y también la mente requiere su alimento espiritual.

 

El Día de Cuenca
02 de febrero de 2011.