Paco Mora. MATANDO NUBES

Matando nubes

 

Esta especie nuestra –o sea, la de las personas humanas- que se define con suficiencia como racional frente a las demás bestezuelas del campo, que serían los irracionales (¿ ?), no ceja en su empeÑo de autoextinción y, según parece, no le importa llevarse por delante a todo cuanto se menea en este planeta malherido. Ya no nos basta con sepultar el entorno en toneladas de mierda, destruir el medio ambiente con los más sofisticados medios de destrucción masiva, llenar el espacio que nos nutre de sol y de aire de agujeros negros por los que nos iremos todos al garete. No. Hay que seguir avanzando en esta carrera estúpida hacia el abismo. Lo último en atentados ecológicos nos llega de China (casi todo hoy, igual una camisa que un yoyó, viene de allí). Esto es: dispararle a las nubes, dinamitarlas a caÑonazos para que no pasen de largo y lluevan –¿agua o sangre?- sobre los campos. Una barbaridad. Lo que no sabe uno es si el agua de esas nubes asesinadas, hechas aÑicos, será muy saludable para los cultivos o no nos saldrá luego un engendro de patata mutante tóxica. Pero sí sé que cuando ya no queden nubes a las que darles matarile –las nubes no son tontas y dejarán de ponerse a tiro del depredador- tendremos que matar dragones con tirachinas. Peligroso precedente. Pan para hoy y hambre para maÑ ana. Luego vendrán los primos rajoyanos negando el cambio climático. Claro que puede esperarse poco de unos seres que se gastan los cuartos en enviar a sus peluches en viaje turístico de vacaciones. Y no digo yo que no sean merecidas, que es sabido el estrés al que someten a sus peluches los cachorros humanos, pero vamos, ya nos vale.

 

El Día de Cuenca
16 de febrero de 2011.