Paco Mora. LIBERTAD

Libertad

 

Túnez, Egipto, Bahréin, Libia, Argelia, Yemen, Irán… han comenzado a decir basta ya, pacíficamente, manifestándose en la calle con valentía, con la razón que otorga la voz de los que llevan aÑos, siglos sin la voz y sin la palabra. La mecha de la libertad ha prendido en el corazón vapuleado de los pueblos y va a ser difícil amarrarla, como le gusta a todo dictadorzuelo, a los designios caprichosos de su poder corrupto. Quizá, ojalá, haya acabado ya el tiempo de los mesías y los salvapatrias, de los ordeno y mando por cojones y los muera el pensamiento. Quizá es llegada la hora de que, al fin, cuando en cualquier país del mundo la libertad llame a la puerta, la tiranía se embosque en el cuarto de las ratas, o sea, en las letrinas de sus guaridas. Sí, ya se sabe, la inocencia está muerta y enterrada desde que el hombre se supo hombre, es decir, desde que alguien cercó un pedazo de tierra y le dijo a su semejante: esto es mío; ya se sabe que como nos advirtió AzaÑa, la libertad no hace felices a los hombres, sencillamente los hace hombres. Pero, si el ser humano pierde su condición, su esencia, su esperanza, ¿qué le queda? Sin el elemental derecho a pensar, a decidir, a expresarse, a equivocarse incluso, el pueblo, cualquier pueblo sobre la tierra, ¿hacia dónde camina, si no es sobre el propio terreno, en el vacío, a ninguna parte? Algo sabemos de todo esto en nuestro país, luego tenemos el deber moral de apoyar el legítimo sueÑ o democrático de todos los hombres porque, como decía el poeta ángel Crespo, a fin de cuentas la paradoja del tirano es que en cualquier momento puede morir por la libertad.

 

El Día de Cuenca
23 de febrero de 2011.