Paco Mora. CAZA DE BRUJAS

Caza de brujas

 

Vaya por delante: aplaudo la ley antitabaco. Me siento más a gusto en un restaurante sin que el vecino de mesa me enholline el entrecot. Pero de ahí a la estulticia, a la estupidez institucionalizada media un abismo. La caza de brujas contra el fumador (farisea, el estado sigue metiendo en sus arcas duros a espuertas con los impuestos del tabaco) más parece una cortina de humo –nunca mejor dicho- que otra cosa, para distraer al personal de problemas más graves. La última gansada, en esta fijación inmisericorde contra el pitillo, se la oíamos el otro día a la ministra Leire Pajín, amenazando con multar a los teatros donde los actores fumen, aunque lo exija el libreto. ¡Viva el arte! (¿o muera el pensamiento?). ¿Cómo suprimir, por ejemplo, en las obras de los autores americanos de la generación perdida, el "ambiente", ese sudor que transpiran los cuerpos, ese humo cigarrero que envuelve los diálogos, ese alcohol que hasta se huele, si ese "ambiente" es, precisamente, el personaje principal de la función, el desencadenante del drama? Sería curiosa una versión de Casablanca con un Bogart "haciendo como que fuma" cigarritos de chocolate, esos que -¡oh incorrección política de hoy!- engolosinaban a los niños de ayer. Puestos a prohibir, hagan un índice inquisitorial y supriman libros, obras, películas… ¡A la hoguera! Por cierto, señora ministra, la tele estatal debería multarse a sí misma, pues en series como "Cuéntame" o "La República", fuman como carreteros y en locales cerradísimos. Una idea: utilice cigarrillos electrónicos, verá qué verosimilitud, qué arte libre y sublime. Nos tratan de idiotas. Y tragamos. Patético.

 

El Día de Cuenca
02 de marzo de 2011.