Paco Mora. LAS CIRCUNSTANCIAS

Las circunstancias

 

“Escribía Borges, en un prólogo al libro de Daniel Defoe ‘Las aventuras y desventuras de la famosa Moll Flanders’, que el hallazgo esencial del autor de ‘Robinsón Crusoe’ fue la invención de rasgos circunstanciales, casi ignorada por la literatura anterior. ‘Lo tardío de este descubrimiento’, dice Borges, ‘es notable; que yo recuerde, no llueve una sola vez en todo el Quijote”. Sebastián se revuelve en su taburete –estamos acodados en la barra de nuestro bar de siempre-, me mira con cara de homicida, da un tiento a su vaso de vino y dispara: “O sea, que llevas meses sin acordarte de mí y ahora me sales con esas. A ti te falta un hervor”. “No entiendo, Sebastián”, le digo. “Pues espabila”, me replica él, “que estás en Babia. Quiero decir, que si para una vez que me sacas en los papeles, de uvas a brevas, va a ser hablando de tontunas, mejor no me saques”. “¿Crees poca cosa –le espeto- el descubrimiento de la importancia de los rasgos circunstanciales en narrativa? Si no hubiese sido por el hallazgo de Defoe, tú me dirás qué serían esas novelas negras que tanto te gustan”. “Si yo no digo que el tema no tenga su aquel”, concede Sebastián, “pero vamos, con la guerra en Libia, la crisis y la radioactividad nipona en el aire, creo yo que ya tenemos bastante circunstancia como para gastar el tiempo en novelerías e invenciones”. “Pues tú eres una invención, Sebastián”, le digo, hiriente, “con dejar a medias esta frase, nos suicido”. “¡Vete a hacer puñetas!”, me escupe. En la tele, Zapatero y Rajoy conjugan el pretérito pluscuamperfecto de un verbo –inventado, por supuesto- que es una mezcla de las palabras crisis y elecciones. ¡Qué castigo!

 

El Día de Cuenca
30 de marzo de 2011.