Paco Mora. LA RATA

La rata

 

Dice el tópico más rancio que la ficción imita a la realidad. Uno, por el contrario, ha sostenido siempre –manías de un escribidor enfermo de literatura- que es la realidad la que plagia a la ficción. De otro modo son difíciles de entender las cosas de tanto friki que anda por ahí suelto, o las de nuestros políticos que, cuando no tienen otra cosa que hacer, con el rabo matan moscas. Y lo digo a sabiendas de que en este mundo nuestro sufrimos un día sí y otro también unos bocados de realidad brutales. Lo que resulta obvio es que, según qué, realidad y ficción parecen términos antitéticos. Es el caso de los roedores. Infinidad de películas y relatos los pintan graciosos, simpaticotes y aun cultos, y no hay niño en el planeta que no los tenga por bichejos entrañables desde que Disney es Disney. La realidad dice, sin embargo, que a la gente les parecen bestezuelas asquerosas, y ver un ratón y agarrar la escoba es todo uno. Y eso que son los animales de laboratorio por antonomasia, a los que torturamos y destripamos sin piedad para hallar remedios a los males humanos, y que compartimos con ellos genoma. De ahí nuestro desagradecimiento, quizá. Viene todo esto a cuento porque quiero mostrar mi solidaridad con esa mujer americana que sufre una enfermedad degenerativa que la tiene postrada en una silla de ruedas y que, gracias a una rata –le avisa de sus ataques, le recuerda cuándo deber tomar la medicación- puede llevar una vida mejor. Pero anda de pleitos porque no le permiten la entrada en muchos lugares, al no estar las ratas consideradas por ley animales terapéuticos. ¿Es que solo son animalitos de Dios perros y caballos? Mi apoyo también a esa rata. Ojalá ganéis vuestro litigio.

 

El Día de Cuenca
06 de abril de 2011.