Paco Mora. AMOR AL ARTE

Amor al arte

 

En las artes ocurre como en todo, que están dominadas por la ley del mercado. Lo que no es medible, tasable y traducible en moneda contante y sonante, parece que no tiene valor. No importa tanto escribir una buena historia, pintar un cuadro primoroso o interpretar una canción como los propios ángeles, cuanto que la canción, el cuadro o la historia, aunque sean un bodrio, nos llenen la bolsa. Quizá por eso abundan tanto los artistas de pacotilla, porque cuando importa más el continente que el contenido se pasa sin remedio del arte al artisteo, del placer estético, o sea, el que proporciona la libertad, el gusto por la obra bien hecha, al que ofrece el bolsillo repleto, así sea de broza. Por eso resulta tan alentador encontrar a personas que, sin pedir nada a cambio, son capaces de dar lo mejor de sí por sacar adelante una obra honestamente. En las últimas semanas, he tenido la fortuna de asistir a dos espectáculos realizados “por amor al arte”. Una fue la función “Bodas de sangre”, de Lorca, puesta en escena por alumnos de la Escuela de Arte “Cruz Novillo”, y otra, el concierto de coros de zarzuela del Orfeón y la Escolanía “Ciudad de Cuenca”. Más que meritorios ambos. Ojalá iniciativas como estas, ahora que cambian nuestros gobiernos municipales y regional, puedan seguir adelante con el apoyo de las instituciones. Merecen la pena. Porque ahí hay arte popular. Sin componendas. En lugares como Cuenca, por ejemplo, que luce galanamente en su eslogan las palabras “naturaleza y cultura”, no incentivar proyectos así sería poco menos que traicionar su misma esencia. La cultura es, siempre, rentable.

 

El Día de Cuenca
08 de junio de 2011.