Paco Mora. PIRATAS DE SECANO

Piratas de secano

 

Hace un par de años recibí una llamada telefónica sorprendente. El del otro lado de la línea se identificó como un responsable de la SGAE y, con gran corrección, me afeó que en mi columna de aquel miércoles, “Derechos de autor”, criticase lo que a mí me parecía un afán recaudatorio desmedido por parte de la Sociedad que él representaba, y más siendo yo un creador. Después me envió por email unos informes que conservo para que viese que dedicaban sus dineros a causas nobles. Aquella llamada me halagó por una parte: un humilde escritor de provincias era leído por señores importantes, y me inquietó por otro: el brazo de la SGAE es largo y no se le escapa una. Resumen: sigo pensando igual. El creador debe cobrar por su trabajo, pero de ahí a que me traten como a un presunto culpable, imponiéndome un canon al comprar un cedé virgen por si pirateo algo, a sacar tajada de un concierto benéfico o unas perrillas a mi peluquero por amenizar mi escarda con música, media un abismo. Con lo de la supuesta distracción de una pasta gansa por parte de algunos directivos de la SGAE no sé si por esta columna recibiré una llamada como aquella, pero desde luego estoy con el cantante Alejandro Sanz, que dice que el asunto, de ser cierto, sería el mayor acto de piratería de la historia. Y digo yo que si como dice el dicho, el que roba a un ladrón tiene cien años de perdón, ¿cuántos de no-canon debe tener el pirateador que piratea al pirata? De demostrarse las acusaciones, claro, que uno cree que todo quisqui es inocente mientras no se demuestre lo contrario, y que está muy feo señalar con el dedo a nadie como “presunto culpable”.

 

El Día de Cuenca
13 de julio de 2011.