Paco Mora. EN CAMPAÑA, OTRA VEZ

En campaña, otra vez

 

Nada. Que no hay manera. Hay asuntos que uno no quisiera tratar más, pero parece que te persiguen como una maldición. Casi no han tomado posesión nuestros mandamases regionales y locales y ya estamos otra vez de elecciones, o sea, de campaña, que es a las elecciones lo que la cizaña al sembrado. Qué hartazón. Como sostengo, España es un país en campaña permanente. Solo hay que ver los noticiarios de la tele cualquier fin de semana del año para comprobarlo. Mientras el líder del partido A mitinea ante cientos de partidarios (¿para qué, si ya son parte?) que agitan banderitas en Villa X, gritando mucho y poniendo a caldo al adversario, en Villa Y, el líder del partido B hace lo propio, voceando más y poniendo como hoja de perejil al otro, eso sí, frente a un auditorio que, si también agita banderitas, éstas son de distinto color. Quizá es el síntoma de que a nuestra clase política, devaluada y mediocre, lo de gestionar los asuntos del pueblo le trae un poco al pairo. Lo importante es figurar, salir mucho en la foto y alcanzar el poder para los tuyos. Lo demás, añadidura. Para temblar, porque ahora, cuando hay anunciadas elecciones generales, el cencerreo mitinero se multipla por mil. No sé para qué la ley fija un plazo limitado de campaña. Será por lo de la pega de carteles/retrato en la calle sin que un guardia te llame la atención. Mi receta: no encender la tele, saltarse páginas de los periódicos y pertrecharse tras una docena de libros. Si me hacen caso y sube el índice de lectura del país, muy a gusto me tragaré mis palabras y empezaré a pensar que las campañas electorales sirven para algo. Ah, y seguimos indignados.

 

El Día de Cuenca
10 de agosto de 2011.