Paco Mora. UNA CASA HABITABLE

Una casa habitable

 

Corren malos tiempos para la lírica –excúsenme el tópico- quizá porque como ya nos advirtiera en uno de sus libros de los años 90 el gran poeta Juan Carlos Mestre, la poesía ha caído en desgracia. Pocas, o casi ninguna, son las columnas como esta –y se publican cientos diariamente- que le dedican siquiera un responso a tan noble arte. Y yo creo que eso está mal –se me dirá que arrimo al ascua a mi sardina- porque estoy convencido de que el último faro de la utopía, si es que alguno le queda, es la poesía. Es más, en este mundo dominado por insaciables mercaderes y políticos de pacotilla, o sea, gentes que hacen del embuste razón y vida, yo sigo estando con Lorca, que sabía que la verdad verdadera, la verdad última de las cosas no está sino en la poesía y, por tanto, no puede hallarse más que en ella y con ella.

Viene lo anterior a cuento porque hoy quisiera animarles a que lean el más reciente libro, un poemario de amor nada al uso, de Juan Ramón Mansilla: “Una habitación en rojo”. No es este lugar para hacer una reseña de sus poemas, pero les aseguro que me lo agradecerán. El autor de “Los días rotos” o “Fugaz”, fiel a su estilo depurado, firma con este poemario uno de sus más acabados trabajos; y lo hace insistiendo en ese mundo poético tan suyo donde se amalgaman la vida –lo más pequeño y cotidiano de la vida, que es lo más importante- con la cultura y con el propio lenguaje, con su devoción por la palabra que, al cabo, es el hombre. Si entran en esta “habitación en rojo” lo harán en una casa cercana y habitable que les concierne, lo cual es mucho en este tiempo inhóspito. Y es que Juan Ramón Mansilla es hoy ya un poeta necesario.

 

El Día de Cuenca
21 de septiembre de 2011.