Paco Mora. PALABRAS, PALABRAS

Palabras, palabras

 

Hay palabras importantes, palabras inútiles, palabras de sobra y palabras dolorosas. Incluso hay palabras divertidas y palabras de risa, que aunque pudiera parecer lo mismo, no es igual. Pongamos, por ejemplo, las palabras chiripitifláutico y político. Ni se asemejan. Hay palabras hondas, que iluminan nuestros sentidos, y palabras que se abisman en lo más profundo de todas las miserias, en los balagueros del mundo, donde niños rodeados de moscas se sorben los mocos y las lágrimas, su único sustento de hoy para mañana. Hay palabras de uno que pesan como losas sobre los hombros del otro, y palabras pluma que el viento arrastra y van de acá para allá sin apenas tocar las cosas, sin casi rozarlas. Hay palabras desgraciadas, muy conscientes de su gravedad y de sus densos significados, y palabras dichosas –ni siquiera se saben palabras-, tocadas por el don de la ignorancia. Hay palabras triviales y banales pero tan engreídas que no consienten ser escritas sino con mayúsculas, pero otras, esenciales, solo saben escribirse en minúscula y con letra menuda, como todo lo que nos es más necesario. Hay palabras turulatas a las que, a veces, de alguna letra se le desprende la falta de ortografía, y palabras que de tan tronadas atruenan en la frase y la hacen papilla: la estela que dejan a su paso es un rastro de sangre en la nieve. Hay, al cabo, palabras flatulentas y palabras paradoja que mean colonia. Y, claro es, al final –como en el principio- está la palabra palabra.

Y es que, somos palabras. Al ciento por cien palabras, si obviamos ese cuartillo y mitad de agua que delimita nuestro cuerpo, donde navega el alma. Palabras. Solo palabras.

 

El Día de Cuenca
05 de octubre de 2011