Paco Mora. DISCULPEN LAS MOLESTIAS

Disculpen las molestias

 

El problema de redactar una columna a piñón fijo, quiere decirse un día determinado de la semana, es decidir qué hacer si lo importante ha ocurrido el jueves y el viernes, o sea, justo después del miércoles, que es cuando a ti te toca escribir. ¿Miras para otro lado? ¿O entras al trapo el miércoles siguiente aun sabiendo que vas a remolque? Claro que –te dices- solo eres un escribidor de provincias al que no leen más que cuatro y la Luisa y, por tanto, lo que hagas o dejes de hacer carece de importancia. Y en esas estamos. Quizá esta columna debería abordar el abandono de la lucha armada por parte de ETA, porque es una gran noticia y parece que esta vez puede ser de verdad el principio del fin de esa barbarie criminal, si bien tratándose de terroristas –sujetos de poco fiar- haya que tomarse estas cosas con mucha cautela. O tal vez convendría referirse a Gadafi, a las espeluznantes imágenes que dieron por televisión sobre la ignominiosa muerte de ese tirano ignominioso y que tiene trazas de ser un linchamiento en toda regla, aunque el mundo será mejor, seguramente, sin ese pájaro. O puede que, lo que debiera, por cercanía, es hablar de Moody’s, esa puñetera agencia que pone a Castilla-La Mancha, feudo pesoísta hasta hace poco, a la altura del betún; claro que también deja a nivel semejante a Valencia, feudo pepero. O sea que ¿en tiempos de crisis, gobierne quien gobierne, ambos lo hacen mal, por más que unos y otros, según sople el viento, quieran convencernos de lo contrario? ¡Vaya revelación! En fin, que esto es un lío. Me he quedado sin renglones y aún no sé qué contarles hoy. Disculpen las molestias.

 

El Día de Cuenca
26 de octubre de 2011