Paco Mora. CLIMA

Clima

 

Si algo tienen las crisis (además de lo de siempre, que el de abajo, el pueblo llano puede darse por jodido y disponerse a pagar los platos que han roto otros), es que nos desvelan la verdadera cara del poder, quiénes son los que mandan en el tinglado: esos que embozados en la pura abstracción, en el eufemismo vergonzante (digamos, mercado) utilizan de pantalla y como meros testaferros a media docena de políticos de relumbrón, no más, en todo el mundo para seguir acumulando riquezas sin cuento. El resto, politiquetes sin lustre que ¿gobiernan? al dictado. Así pues, en este estado de cosas, es irrelevante a quién pongamos de presidente de España, de Portugal o de Grecia, por ejemplo. La única gracia que podemos esperar es la de saber con qué letra escribirá el político peón ese dictado, si con aquella pitiminí de trazo menudo, que parece espolvoreada de polvos de arroz, con su lunarcito de pega en las bes altas, tipo versallesco, o con aquella otra negrísima, redonda, marcial, grande e imponente, estilo prusiano.

Pero no seamos tremendos. Si bien se mira, lo que hacen los políticos lo hacen por nuestro bien. Fijémonos, por ejemplo, en la reciente cumbre mundial de Durban para tomar medidas contra el cambio climático. Si no han tomado ni una no es porque de hacerlo perjudicarían los intereses pecuniarios de los dueños del teatro de marionetas. No. Lo suyo es caridad: saben que como la cosa ya no tiene remedio, para qué prolongar la agonía del globo terráqueo cuando, además, si revienta cuanto antes el planeta se acabarán de forma radical y definitiva todas las crisis. Qué majos, ¿no? Pues eso, felices Pascuas.

 

El Día de Cuenca
21 de diciembre de 2011