Paco Mora. EL 29

El 29

 

Descuida, desocupado lector: esta columna no va de aritmética. Aquí no se trata de números cósicos, sordos, superantes, primos, planos o sólidos. El título no es una cifra, sino una fecha: la del día de hoy, este improbable 29 de febrero que viene a ser el Guadiana de nuestro almanaque; un día semioculto que existir existe, no digo yo que no, pero poco y casi como sin querer; un día en falsete, cogido con alfileres que debe su razón de ser, precisamente, al poco apego que el planeta Tierra parece tener por las ciencias exactas, pues en lugar de darse su garbeo por el sol en 365 días justos y cabales, no señor, tiene que darlo en 365 días y 6 horas (pizca más o menos). Me figuro que la idea de poner este día de pega de los años bisiestos en el mes de febrero se debe a los extranjeros, que nos tienen una envidia a los españoles que para qué: si ya dicen que trabajamos regulín regulán y tenemos demasiadas vacaciones, no te digo nada si hubiera agostos de 32 días, se pondrían de los nervios.

Uno, humildemente, se permite sugerir a nuestros mandamases una idea: si de lo que se trata, en estos criseados tiempos, es de meter la tijera al gasto, aplíquense: promulguen una ley que, en año bisiesto, obligue a nacer a todo niño (o a inscribir su nacimiento) el día 29 de febrero. Cumpliendo años cada cuatro se ahorrará un porrón en regalos, cuchipandas, etc. No es una propuesta descabellada: recuérdese que en primavera tenemos, por decreto, un día de 23 horas y uno de 25 en otoño. El tiempo es convención. Y relativo. De paso, harían felices a muchos que, aun celebrando 30 cumpleaños, morirían dichosos soñando haber vivido una juventud interminable.

 

El Día de Cuenca
29 de febrero de 2012